Num.43 | 2019

REALIDAD Y REPRESENTACIÓN EN EL ARTE CHILENO CONTEMPORÁNEO (1960-1973)

Guillermo Machuca

Resumen


El desarrollo del arte contemporáneo en Chile ha tenido que ver con una doble condición tanto plástica como política, a saber: una modernización a nivel del lenguaje estético (cifrada en una renovación en términos plásticos y formales), en correspondencia con la modernidad acaecida en el contexto político y social (representada, esta ultima-desde los años 60 hasta el 73-, por el discurso ideológico comprometido, revolucionario a utópico).  Como ha sido consignado por la historia local, este proceso es susceptible de ser reconocido en las relaciones entre vanguardia plástica y vanguardia política que caracterizó, desde el ámbito de las artes visuales, las obras del grupo Signo (José Balmes, Gracia Barrios, Eduardo Martínez Bonati y Alberto Pérez), y las producidas un poco después por Francisco Brugnoli, Virginia Errazuriz, Guillermo Nuñez y Juan Pablo Langlois, entre otros.  Esta expansión del discurso del arte del ámbito de lo político tuve, en el uso del objeto (social y cotidiano), en las referencias extraídas del lenguaje de las comunicaciones y en la ocupación de los espacios públicos, sus recursos estéticos más incisivos.  En este sentido, un cuestionamiento de los fundamentos institucionales del arte (representados por la tradición de la pintura Chilena) sirvió de metáfora para una crítica a las desigualdades experimentadas en el contexto político y social, realizada de manera contradictoria y escindida entre una crítica desplegada en torno a sus condicionamientos formales heredados y la necesidad de ilustrar el discurso impuesto por la ideología política.

 

 

 


Palabras clave


Copia; traducción; representación estética; representación política

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DOI: http://dx.doi.org/10.32995/rev180.Num-22.(2008).art-234

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