Num.42 | 2018

EVERYTOWN. LA CIUDAD QUE NUNCA EXISTIÓ

Jorge Gorostiza López

Resumen


La relación entre el cine y la arquitectura se puede considerar una interzona en la que la ciudad que aparece en las pantallas se convierte en uno de sus aspectos más singulares. Entre las muchas urbes que se han podido ver en las películas, las más interesantes son aquellas que no existieron, pero que al mismo tiempo, se han proyectado para que puedan ser cualquiera y todas las ciudades, uno de cuyos ejemplos es la Everytown de Things to Come (William Cameron Menzies, 1936). Para afrontar el análisis de estas poblaciones cinematográficas, se comienza formulando una tipología que las clasifica según su grado de acercamiento a lo real y el lugar donde se han rodado las películas, pasando después a otras dos clasificaciones según el sitio geográfico donde sucede la acción y el momento histórico en el cual se desarrolla, en este último se añade además otra clasificación, según la dimensión de la población que aparece en la película. El siguiente paso es estudiar su morfología, describiendo una serie de edificios clave que se repiten en la ficción, considerados “no lugares”, como los centros comerciales y los aeropuertos, que son importantes en lo real. En el siguiente apartado se pasa del cine a lo real para comprobar cómo el primero ha influido en las ciudades de los siglos pasado y en el actual, introduciéndose la ficción en la mayoría de los ámbitos que utiliza el ciudadano del siglo XXI. Las ciudades que nunca existieron, esas Everytowns, son el reflejo de lo real, pero al mismo tiempo se convierten en modelo de los espacios actuales.


Palabras clave


Ciudad; cine; tipología; morfología.

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DOI: http://dx.doi.org/10.32995/rev180.Num-36.(2015).art-22

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